8 cosas que dices en una entrevista y que te descalifican automáticamente

16 Ene 2018
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Hay veces que salimos con buenas sensaciones, pero luego llega el temido e-mail de rechazo o, peor aún, no recibimos respuesta. Pregúntate: ¿qué he hecho mal?

Nadie es perfecto. Podrías ser un profesional de las entrevistas de trabajo, pero siempre hay una posibilidad de que digas algo inapropiado que te haga perder la oportunidad de conseguir ese puesto que tanto ansías. Sin embargo, no necesariamente hundirá tu candidatura. Tu actitud y personalidad también juegan un papel muy importante y todavía podrías salvarlo a no ser que tus palabras sean tan malas que lo arruinen todo por completo.

Cuando uno lo arruina, por lo general, lo sabe. Si en la conversación con tus posibles jefes los tuteas como si fueran colegas de la pandilla, empiezas mal. No obstante, hay veces que salimos con buenas vibraciones e incluso le confesamos a nuestros seres queridos que lo hemos hecho tan bien que es muy posible que consigas el trabajo, pero luego llega el rechazo o, peor aún, la nada, ninguna respuesta. En situaciones como esas deberías preguntarte: ¿qué he hecho mal?


hacen perder el trabajo automáticamente:

"¿Qué hace tu empresa?"
Encontrar la respuesta a esta pregunta es parte del trabajo del candidato, no del entrevistador. Tus preguntas deben demostrar no solo que estás interesado, sino que has invertido tu tiempo y esfuerzo en investigar lo básico sobre la compañía (hoy en día buscar en Google no cuesta nada). Empieza pues por la función del trabajo, en qué proyectos se encuentra la empresa ahora o a qué desafíos se enfrenta. De esta manera, podrás resaltar tu valor de una manera mucho más concreta y eficaz. Ve con los deberes hechos.

Preguntas personales
¿Estás casado? ¿Estás embarazada? Nunca hagas este tipo de cuestiones a tu entrevistador. Procura no preguntar nada ofensivo, puede convertirse en un momento muy desagradable.

Sé precavido, y si te piden que expliques por qué has dejado un trabajo puedes decir que la compañía no encajaba en tus planes

Él tampoco debería hacerlo, pero recuerda que no es quien se la juega. Ten en cuenta que hay una serie de cosas que son ilegales en una entrevista. La persona de RRHH con la que te reúnas no debe preguntarte nada sobre tu estado civil, situación familiar u orientación sexual.

 

 

Palabrotas
Todos maldecimos. Sin embargo, es mejor evitar los tacos en las entrevistas laborales. Dicho esto, dejar escapar alguno o dos durante alguna historia divertida que esté contando o respondiendo podría ser uno de los primeros clavos de tu ataúd. La situación puede parecer 'sucia' y el responsable de tu entrevista se podría enfadar y te dejaría fuera de la carrera por ese puesto. Por supuesto no hace falta decir que cualquier discurso racista, ofensivo o sexista queda totalmente prohibido.

"Quiero tu trabajo" o "mi último jefe era..."
Ponte en su lugar. ¿Contratarías a alguien que parezca que quiere quitarte el puesto? ¿Querrías que se convirtiera en un 'Eva al desnudo' a la española? Además, hablar sobre la relación con tu anterior superior no está bien. No hables ni bien ni mal, no lo hagas a no ser que te pregunten. Da igual que fueran imbéciles, idiotas y que te hicieran la vida imposible. Dale un giro positivo a la experiencia.

El gerente que quiera contratarte determinará si eres apto para su empresa, no quiere escuchar quejas sobre tu pasado. Mira hacia adelante y demuestra que quieres ese trabajo. Procura ser precavido, y si te piden que expliques por qué has dejado un trabajo o te despidieron, puedes decir que la compañía no encajaba ya en tus planes, incompatibilidades trabajo/familia... existen muchas opciones mejores que hablar mal de nadie. ​

Sin lamentaciones
No se te ocurra decir: "Será mejor que obtenga este trabajo o..."; incluso si estás bromeando, parece demasiado agresivo y espeluznante. Tampoco digas "si no consigo el puesto, no sé qué haré". Cualquier entrevistador que se precie no se dejará engañar. Dar pena no funciona, así que guarda las historias tristes y los sollozos para otro momento.

La persona de RRHH con la que te reúnas no debe preguntarte nada sobre tu estado civil, situación familiar, orientación sexual, edad o nacionalidad

Muestra seguridad. No importa lo interesante que sea lo que estás comentando al entrevistador, si lo dices en voz baja y temblorosa mirando hacia el suelo. Si tú no estás seguro de ti mismo y de que el puesto debe ser tuyo, nadie lo estará. Ofrece lo mejor que tengas y deja los nervios en casa, es normal no estar totalmente tranquilo, pero no por ello se debe dejar de mostrar confianza.

Estar cualificado o no
Es muy común caer en el error de enumerar una gran lista de virtudes y competencias que poco tienen que ver con los aspectos que interesan a la empresa o al puesto de trabajo, es esencial ir al grano y ser más específico, ofreciendo información que realmente pueda ser útil para lo que nos necesitan. No por ello hay que renunciar a exponer habilidades de carácter más general, pero sí hay que evitar las aptitudes que no tengan ningún tipo de relación con el puesto.

 

 


Si por el contrario dices "sé que no soy la persona más cualificada pero...", la respuesta que vas a encontrar es: "Ah, ¿no? Adiós entonces". Claramente el entrevistador cree eres lo suficientemente apto, al menos, para hablar. Así que no te autodesprecies porque te hace parecer inadecuado.

No coquetees
Aunque las entrevistas de trabajo cada vez se parecen más a un cortejo amoroso en el que el candidato busca “gustar” y causar una buena impresión al entrevistador, el coqueteo con este nunca debe ser una opción para conseguir el puesto de trabajo que deseas. "¿Quieres tomar algo algún día?", "Oh, que sonrisa tan bonita tienes" no deben estar entre las frases que digas en tu entrevista. Esta táctica es inapropiada y probablemente terminará mal.

 

  


"Esta no es mi mejor opción"
Tu entrevistador no va a responder bien a alguien que expresa la intención de usar el trabajo como simple puente o paso hacia algo mejor y más importante. Si es así, disimula y cállate, ya tendrás tiempo de renunciar y cambiar. Puede parecer que hacerte el interesante va a atraer al reclutador, pero lo que realmente va a llamar la atención de la persona son las competencias que posees para el puesto que se oferta. Decir que tienes muchas ofertas de trabajo hará que proyectes una imagen de persona engreída y puede parecer forzado. Limítate a exponer tu mejor versión y deja claro por qué eres el candidato idóneo para cubrir ese puesto que tanto deseas.

 

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Redacción

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